Vacaciones en Kirguistán: 10 cosas que hacer en Kirguistán

Vacaciones en Kirguistán

1. Nadar en el lago Issyk-Kul, la perla de Asia Central. Rodeado por los picos nevados de Kungey y Terskey Ala-Too, Issyk-Kul es el punto culminante de cualquier vacación en Kirguistán. Las playas y complejos turísticos son el lugar perfecto para tomar un descanso, con tratamientos de spa y manantiales minerales para aquellos que buscan relajarse de verdad. Sumérgete en las aguas turquesas de Issyk-Kul para un baño refrescante, o relájese en las cálidas playas de arena. Para aquellos interesados en la historia, no deben perderse los petroglifos alrededor de Issyk-Kul. Cholpon-Ata tiene el mejor museo de petroglifos al aire libre de Kirguistán, lleno de exquisitas imágenes de cabras montesas, ciervos, toros y caballos. El petroglifo más sorprendente muestra a cazadores que usan leopardos de la nieve domesticados para cazar venados, con un arte que ha inspirado claramente a los shyrdaks hasta nuestros días. Tamga Tash, en la costa sur, es un excelente ejemplo de inscripción religiosa tibetana, un recordatorio de que la historia de esta región es profunda y compleja.

Lago Issyk-Kul, Kirguistán

2. Caminata a Jeti Oguz y Altyn Arashan. Para aquellos que desean que sus vacaciones en Kirguistán incluyan un poco de aventura, las caminatas que comienzan desde Karakol y que llevan a Jeti Oguz, Altyn Arashan y más allá seguramente lo satisfarán. Jeti Oguz es la figura de arenisca roja más famosa de Kirguistán, y su nombre (siete toros, en kirguiso) refleja la leyenda sobre cómo las rocas llegaron a estar donde están. Más lejos, está Altyn Arashan, un pintoresco desfiladero con aguas termales, que relajará los músculos doloridos de cualquier caminante. Los viajeros más experimentados pueden contratar un guía y adentrarse aún más en las montañas y los glaciares en dirección a Khan Tengri y Pico Pobeda, dos de los picos más altos de Kirguizstán.

Jeti Oguz y Altyn Arashan, Kirguistán

3. Subir a la torre de Burana. Ningún otro monumento arquitectónico en Kirguistán es tan famoso como la Torre Burana. Todo lo que queda de Balasagun (la capital del estado de Karakhanid), es la Torre Burana, un monumento de arquitectura antigua. Sube a la cima de la torre para ver el valle y las montañas circundantes, así como, los contornos de los edificios que una vez se construyeron en Balasagun. El museo cercano exhibe artefactos de la región, incluyendo monedas antiguas de diferentes imperios en la Ruta de la Seda. Asegúrese de obtener una foto de los balbales, piedras talladas con forma de figura humana que se usaban para marcar tumbas.

Torre Burana, Kirguistán

4. Escucha el rugido de las cascadas en Arslanbob. Cualquier viaje a Jalal-Abad estaría incompleto sin parar en Arslanbob para visitar las cascadas y probar las nueces. Los bosques nativos de nogal, en Arslanbob son los más grandes y unos de los más diversos del mundo, con 1.500 toneladas cosechadas anualmente. De hecho, la primera exportación de Kirguistán a Europa fue la nuez, devuelta a Grecia por Alejandro Magno (por eso las nueces en ruso se llaman nueces griegas). Muchos peregrinos vienen a los sitios religiosos en las montañas, o a las cuevas junto a la más pequeña de las dos cascadas. La cascada más pequeña, con una caída 23 m (75 pies), está justo en el pueblo, y la cascada más grande, a 80 m (260 pies) de altura, está a una corta distancia caminando.

Arslanbob, Kirguistán

5. Ver su reflejo en las profundidades de Sary-Chelek. Si Issyk-Kul es el lago más famoso de Kirguistán, Sary-Chelek es el más escondido y pintoresco. Ubicado en la Reserva de la Biosfera de Sary-Chelek, en el lado sur de la Cordillera de Chatkal, Sary-Chelek es más difícil de alcanzar que otros lagos, y por lo tanto es más primitivo y alejado. La reserva cubre 23,868 hectáreas y alberga osos, lobos, linces, zorros, venados, jabalíes, puercoespines y hasta algunos leopardos de las nieves. Esto hace de Sary-Chelek el lugar perfecto para escaparse del mundo por un momento, y experimentar la tranquilidad de la naturaleza, o salir de caminata por las montañas.

Sary-Chelek, Kirguistán

6. Regresar en el tiempo a la Ruta de la Seda en Tash Rabat. Hace cientos de años, los comerciantes y mercaderes cruzaban Eurasia de este a oeste, convirtiéndose en los trotamundos originarios. Antes de que hubiera hoteles, estos viajeros se alojaban en caravanserais, donde podían encontrar un lugar seguro para dormir y dejar descansar a sus animales. Tash Rabat es uno de esos caravasares, y es extraordinariamente completo, a pesar de ser del siglo XV. Camina por sus pasillos e imagina cómo habría sido cruzar el valle de Fergana de camino a Kashgar y ver al final de un largo día este edificio de piedra en un prado lleno de ovejas y caballos.

Tash Rabat, Kirguistán

7. Tocar el cielo en el lago Son Kul. A 3.016 m (9.895 pies) sobre el nivel del mar, rodeado de pastos de alta montaña y picos rocosos, Son Kul son unas vacaciones en la cima del mundo, sin nada entre usted y el cielo. A Son Kul solo se puede acceder entre junio y septiembre, ya que la nieve hace que el camino sea intransitable durante el resto del año. Esto significa que no hay edificios en las praderas y llanuras, solo yurtas, animales y las claras aguas azules del lago. Para aventurarse un poco, los viajeros pueden realizar paseos a caballo o caminatas desde el lago, ¡o incluso nadar en el agua fría!

Lago Son Kul, Kirguistán

8. Comprar arroz Uzgen en el bazar en Osh. Mucho antes de que existieran centros comerciales, los bazares en Asia Central eran los mejores lugares para comprar cualquier cosa de cualquier parte del mundo. El bazar principal en Osh es uno de los más antiguos del mundo: ha permanecido en su ubicación actual durante más de 2.000 años y se extiende a lo largo del río Ak-Bura en Osh. Hace mucho tiempo, Osh era el centro de la Ruta de la Seda, y este bazar era un lugar para que los comerciantes vendieran sus productos a los que cruzaban el continente. Durante milenios, si necesitabas algo, este era el lugar al que venir. Aquí encontrará alimentos, electrodomésticos, artesanías, textiles, perfumes, joyas, pan caliente, incluso ganado. Asegúrese de revisar el arroz Uzgen, que hace el mejor plov (pilaf).

9. Seguir los pasos de peregrinos hasta Sulaiman Too. Las leyendas conectan esta montaña en Osh con muchas figuras religiosas e históricas, y hablan sobre los poderes de las diferentes cuevas y santuarios de la montaña. Suba a la cima para visitar la mezquita de Babur, que construyó en 1510 en su camino de Fergana a la India y donde fundó la dinastía Mughal. Aprenda sobre la larga historia de los sitios espirituales de Sulaiman Too, que incluyen cuevas y santuarios (y no puede perderse el museo hecho en una gran cueva). Explore las dos mezquitas y el cementerio en la parte inferior de la montaña experimentando de forma plena un sitio de la UNESCO solamente en Kirguistán.

Suleiman Too, Kirguistán

10. Experimentar los Juegos Nómadas Mundiales. No hay mejor manera de experimentar plenamente la riqueza de la cultura nómada que una visita a los Juegos Nómadas Mundiales. A pesar de que los Juegos Nómadas solo se llevan a cabo cada dos años, bien merecen un viaje. Los atletas vienen de todas partes del mundo para participar en deportes tradicionales como tiro con arco, lucha, juegos intelectuales y carreras de caballos. Anime a su equipo favorito en kok-boru, un juego que muestra a equipos de hombres montados en caballos que compiten para obtener puntos al aterrizar una oveja muerta en un hoyo. Para aquellos que no son fanáticos de los deportes, los eventos culturales incluyen conciertos, desfiles de moda, concursos de cocina y un montón de manualidades y recuerdos. Los juegos Nómadas muestran lo mejor que Kirguistán tiene para ofrecer, desde atrevidos atletas hasta cálida hospitalidad y expertos artesanos, todo en un solo lugar. ¡Este es un evento único, no se lo puede perder!

Juegos Nómadas Mundiales, Kirguistán