Gorodéts, Rusia

Gorodéts, Rusia

Gorodéts (Gorodets) es una antigua ciudad rusa en la Región Nizhny Nóvgorod, famosa por sus deliciosas galletitas de jengibre, sus maravillosas tallas en madera pintados y la admirable variedad de museos. Localizado a lo largo del Volga, este pintoresco pueblo de comerciantes deleita con su arquitectura de madera.

Historia

Los historiadores creen que Godorets fue fundado en 1152 por el príncipe Vladimir Dolgoruky como una fortaleza protectora contra los búlgaros. De acuerdo con la Crónica Laurencia, principal fuente de historia para la moderna Rusia del norte, el hallazgo oficial de Gorodéts data de 1171. Hasta hoy en día, el origen del nombre “Gorodets” y su nombre extraoficial, Maliy Kitezh, permanecen desconocidos.

Debido a su locación estratégica en la frontera terrestre entre el histórico Principado de Moscú y la Horda Dorada, Gorodéts fue a menudo invadido. En1238, el mongol Khan Batu quemó la ciudad hasta sus cimientos y por los próximos 50 años, fue gradualmente reconstruido por sus ciudadanos quienes escaparon del ataque escondiéndose en los densos bosques colindantes.

En 1263, Gorodéts creció en deshonra como la ciudad en la cual falleció el Gran Duque Alexander Nevsky, tras su regreso de un encuentro diplomático con la Horda Dorada. En 1993, se erigió en el pueblo un monumento a Nevsky, y actualmente es uno de los hitos de la ciudad. Gorodéts es también conocido por ser el hogar de Prokhor de Godorets, profesor del famoso pintor de íconos medieval Andrei Rublev-Prokhor.

Los tátaros mogoles continuaron sus ataques y en 1408 Gorodéts fue nuevamente diseminado, esta vez por Khan Edigu. La restauración de la ciudad fue tediosa y Gorodéts permaneció como un asentamiento en dificultades hasta el siglo XVII, cuando un rápido desarrollo del comercio a lo largo del Volga finalmente ayudó a restablecer su significancia regional. Notables contribuciones a su desarrollo también fueron hechas por los Antiguos Creyentes, los tradicionalistas rusos ortodoxos quienes ayudaron a incrementar el comercio y la producción en el área.

La cuidad floreció en el siglo XVIII y creció como centro de comercio de grano, desarrollando también su construcción naval de madera y la industria de las artesanías. El joven pueblo floreció en una rica ciudad mercante, cuya grandeza aún se evidencia en las lujosas casas de los comerciantes que han sobrevivido.

En el siglo XIX, exitosas fábricas construidas para procesar madera, hierro fundido y cuero, pavimentaron el camino de producción en Gorodéts para alcanzar una escala industrial. A pesar del declive de la producción durante los comienzos de la era soviética, se otorgó a Godorets el estatus de ciudad en 1922. Sin embargo, durante las siguientes décadas, la ciudad sufrió un estancamiento debido a la escasez de inversiones para su desarrollo industrial y la falta de conexiones ferroviarias con las principales ciudades rusas.

Gorodéts finalmente recibió el impulso necesario en la segunda mitad del siglo XX, cuando su astillero y planta de reparaciones de barcos fue completamente reconstruida y se construyeron fábricas de calzado y costura. Fue también durante esa era que se estableció la famosa Fábrica de Pintura Gorodetskaya, conocida actualmente por su producción de deleitante y colorido arte folclórico.

Gorodéts en la Actualidad

Actualmente, Gorodéts está desarrollando activamente el sector turístico. Su conglomeración de museos no se queda corta e incluye el Museo de Samovars, el Museo Local Folclórico Gorodéts, el Museo Godorets en el Volga, y el Museo de Galletitas de Jengibre Gorodéts.

Los visitantes tampoco querrán perderse el pueblo de madera llamado Ciudad de Maestros, el auténtico Casa Museo de la Condesa Panina y el pequeño pero informativo Museo del Bien. Para tomar un descanso de los museos y mansiones, pruebe una visita al Monasterio Feodorovsky Gorodéts y el famoso Monumento Alexander Nevsky.

Al visitar Gorodéts en Rusia, deguste sus famosas galletitas de jengibre. Estampadas con impresiones culturales y divertidas formas, estas galletitas de jengibre son tan hermosas como deliciosas. Producidas actualmente a escala industrial, en la antigüedad los Antiguos Creyentes de Gorodéts horneaban 30 tipos diferentes de galletitas de jengibre, las cuales sirvieron de inspiración para el bien conocido Pan de jengibre de Tula. Junto con las tallas de madera pintadas localmente, las galletitas de Jengibre de Gorodéts son un souvenir perfecto de esta pintoresca ciudad sobre el Volga.