Lago Subterráneo de Kow-Ata en Turkmenistán

No lejos de Ashgabat, a sólo 60 km al oeste, se encuentra la conocida cueva de Bakharden con el igualmente famoso lago subterráneo de Kow-Ata (Koy-Ata) en su interior. El nombre del lago se traduce como "padre de las cuevas". Su popularidad está relacionada con las propiedades curativas del agua y con la belleza de esta naturaleza subterránea.

El descenso a la cueva de Bakharden comienza con una empinada escalera que no se puede bajar sin una linterna. Debajo, a 60 metros de profundidad, se puede ver sólo una pequeña parte del lago Kow-Ata. El agua es muy caliente (34-37 grados), un poco turbia y con un matiz azul verdoso. La profundidad del lago varía de 8 a 14 metros, pero está prohibido nadar. La entrada a la cueva es de pago, sin embargo, hay instalaciones para realizar tratamientos de manipulación y vestuarios.

El agua terapéutica del lago Kow-Ata incluye 38 elementos como yodo, magnesio, hierro, bromo, potasio, sodio, sulfato y otros. Se ha comprobado que esta agua mejora la circulación sanguínea, ayuda a controlar el reumatismo, los trastornos de la piel y las enfermedades renales, alivia el sistema nervioso y afecta positivamente a todo el cuerpo. Al mismo tiempo, se recomienda no permanecer en el agua más de 20 minutos. Además, existe la leyenda de que durante el gobierno de Partia, los esclavos rebeldes, mortalmente heridos, fueron curados.

En conclusión, aunque se encuentra en una región sísmica, la Cueva de Bakharden está a salvo de terremotos. En los últimos 100 años estos lugares han sufrido más de 200 terremotos de diferente intensidad, pero el lago subterráneo y las bóvedas de las cuevas nunca se han sacudido y permanecen estables.