Tradiciones Familiares

La cultura kazaka incluye muchas tradiciones familiares únicas tales como el nombramiento de sus descendientes, el estatus de una persona dependiendo de su edad y los principios para criar a los niños. Las relaciones familiares se construyeron sobre una jerarquía especial, con mucha atención puesta en los lazos familiares y la afiliación a un clan particular. Los rituales asociados con la crianza de los niños combinan aspectos de las culturas nómades y musulmana.

El principio de “zhety ata” (que significa “siete abuelos/ancestros) fue la base de los lazos familiares. La premisa básica era que los hijos de los hijos se convertían en los nietos de la familia, y eran llamados “nemere”. Los hijos de las hijas eran llamados “zhien” (lo que se traduce como “sobrino”) y no se los consideraba como parte del clan de la madre. Por lo tanto, solo los hombres continuaban el clan. Los kazakos continuaban con su ascendencia hasta la séptima generación. Esto se hacía con el fin de que la gente recordase y honrase a sus ancestros y, desde un punto de vista práctico, para ayudar a evitar matrimonios entre parientes cercanos.

Las siete generaciones eran las siguientes:
1) Bala – niño/hijo
2) Nemere – nieto
3) Shobere – bisnieto
4) Shopshek – que significa “hijo pequeño”
5) Nemene – que significa “ni un pariente ni un extraño”
6) Tuazhat – que significa “nacido para ser extraño”
7) Zhurezhat – considerado un pariente muy lejano y con permiso de la ley tradicional kazaka de casarse con otros dentro de la misma generación de la familia.

Las tradiciones familiares también incluían varios principios para la crianza de sus hijos: el hijo mayor era enviado al hogar de su abuelo y abuela, el hijo del medio era entrenado para ser un guerrero y el hijo menor se quedaba en el hogar, donde se esperaba que ayudase a sus padres. Desde su nacimiento, los niños experimentaban muchos rituales, algunos de los cuales intentaban ayudarlos a convertirse en personas independientes y realizadas. Estos rituales incluían:

Besike salu – uno de los primeros rituales en la vida de un niño, el ceremonial depósito del niño en la cuna.
Kyrkynan shygaru – el ritual de bañar al niño cuando tiene 40 días de nacido.
Tusau kesu – el simbólico ritual de cortar una soga que une las piernas del niño para permitirle caminar.
Atka otyrgyzu – la primera vez que monta un caballo, preparando al niño para una vida nómade.
Circuncisión – un ritual musulmán clásico que los kazakos realizan cuando el niño tiene entre 5-7 años.

Todos estos y otros rituales eran llevados a cabo para que los niños pudiesen convertirse en guerreros y proveedores y las niñas pudiesen aprender a cuidar a sus familias y hogares.

La gente kazaka también tenía la tradición de dividir sus vidas en ciclos de 12 años llamados “mushel”. El primer mushel, comenzaba luego del primer año de vida, cubría la niñez de una persona y culminaba a los 13 años de edad. El segundo mushel representaba el crecimiento, durante este período se esperaba que los niños y las niñas comenzasen una familia, encontrasen su vocación y aprendiesen a dirigir un hogar. Tras los 25 años de edad, en el tercer mushel, comenzaba la vida adulta, cuando las personas ya tenían experiencia de vida y sabían como resolver problemas por sí solos. El cuarto mushel comenzaba a los 37 años y representaba el comienzo de la sabiduría. Desde esta edad los hombres que ya tuviesen nietos podían ser considerados aksakals (respetados e influyentes). El quinto mushel no tenía ningún sentido particular, pero era el indicador de los logros en la vida y de la transición de una persona a la vejez. El sexto mushel comenzaba a los 61 años y representaba la vejez. Tradicionalmente, la actitud de la gente hacia una persona y su forma de tratar a una persona dependía de su mushel, estatus social y estado marital – aunque esta tradición es menos prominente en la sociedad moderna.